Una controversia se ha generado en torno al uso de dependencias ubicadas en el sector de calle 18 de Septiembre, luego de que estudiantes del Liceo María Behety manifestaran su preocupación por la utilización de estos espacios para la instalación de servicios destinados a la atención de personas con trastorno del espectro autista, salud mental y otras prestaciones comunitarias.
La situación fue abordada en una conversación con representantes del área de salud, quienes defendieron la necesidad de mantener estos espacios destinados a la atención de la comunidad, argumentando que se trata de dependencias que fueron construidas originalmente para funcionar como establecimientos de salud y que actualmente permiten concentrar distintas prestaciones.
Desde el sector estudiantil, en tanto, se ha planteado que el establecimiento también requiere de mayores espacios para desarrollar adecuadamente sus actividades educativas. Una vocera de los alumnos y alumnas del Liceo María Behety señaló que comprenden la importancia de las atenciones que se están entregando a niños, niñas y personas con necesidades de apoyo, pero pidió que también se considere la realidad de los estudiantes.
El conflicto se relaciona con la utilización de módulos y dependencias de atención médica, situación que, según se explicó, responde a la necesidad de contar con espacios adecuados para desarrollar programas que actualmente presentan una alta demanda.
Entre las prestaciones que se busca fortalecer se encuentran aquellas dirigidas a niños y niñas dentro del espectro autista, personas con problemas de salud mental, adultos mayores y usuarios de distintos programas de atención comunitaria.
Desde el área de salud se enfatizó que el espacio no está destinado exclusivamente a un grupo determinado, sino que busca atender a la comunidad en su conjunto. En ese sentido, se destacó la importancia de contar con infraestructura que permita reunir equipos profesionales y mejorar las condiciones de atención.
Los estudiantes del Liceo María Behety han manifestado que comprenden el carácter social de las prestaciones que se desarrollan en el lugar, pero sostienen que también necesitan disponer de espacios suficientes para sus actividades académicas.
La preocupación apunta especialmente a que, al momento de instalar los módulos, se habría informado que estos tendrían una determinada condición o uso, por lo que ahora buscan conocer cuál será el destino definitivo de los espacios.
La discusión también abrió interrogantes respecto de la relación entre las instituciones involucradas y el eventual uso de infraestructura perteneciente al sistema educacional. Durante la conversación se planteó, además, si existe algún tipo de arriendo o convenio entre la Corporación Municipal y el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) por la utilización de estos espacios.
Ante la controversia, se ha planteado la necesidad de buscar una solución que permita compatibilizar las necesidades de atención de salud de la comunidad con los requerimientos de infraestructura del establecimiento educacional, evitando que un servicio esencial termine afectando el normal funcionamiento del otro.
La situación permanece en análisis entre los organismos involucrados, mientras estudiantes y usuarios esperan una definición respecto del uso futuro de las dependencias.













