Ante las recientes declaraciones del diputado Riquelme y la difusión de información parcial respecto al informe de la Contraloría General de la República sobre la contratación de la Fundación ProCultura, la Municipalidad cumple con aclarar los siguientes puntos a la opinión pública.
Es imperativo precisar que el informe del órgano contralor no contiene observación alguna asociada a falta de probidad, malversación de fondos públicos ni apropiación de recursos. De igual forma, no se han objetado gastos ni rendiciones. Por lo tanto, es falso que la Contraloría haya solicitado la restitución o devolución de recursos por parte de este municipio.
La observación de la Contraloría se centra exclusivamente en la fundamentación administrativa del trato directo para servicios especializados.
El municipio utilizó un mecanismo contemplado en la ley.
El informe no señala que no existieran fundamentos, sino que recomienda fortalecer dicha justificación y ajustarse a las nuevas normativas de compras públicas.
Se ha instruido un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades respecto a estas observaciones de forma, tal como lo sugiere el ente regulador.
Los fondos mencionados corresponden al primer año del programa «Pequeñas Localidades» y fueron ejecutados íntegramente en:
- Contratación de equipo profesional (arquitecto y asistente social) según requisitos del proyecto.
- Habilitación de oficina técnica (mobiliario y equipamiento).
- Estos gastos fueron rendidos mensualmente al MINVU, entidad pagadora que no presentó reparos, salvo requerimientos técnicos menores sobre la explicitación de partidas presupuestarias.
Queremos dar tranquilidad a la comunidad: el proyecto está en pleno desarrollo. Para este año se proyecta la concreción de la «obra detonante», que consiste en el monumento y plaza conmemorativa en reconocimiento al pueblo Chilote, un hito de gran relevancia identitaria para nuestra zona.
Lamentamos las afirmaciones del diputado Riquelme. Sostener que la Contraloría dictaminó la restitución de recursos es una falsedad absoluta que puede ser contrastada con la lectura del informe original.
«Frente a esto, solo caben dos opciones: o el parlamentario tiene serios problemas de comprensión lectora, o intenta generar un rédito político mediante la entrega de información falsa a la ciudadanía. Ambas situaciones son preocupantes proviniendo de un representante regional en la Cámara».













