Nacido en 2005, el voluntariado «Puro Corazón» cumple más de dos décadas de ininterrumpida labor social en la región. La iniciativa, que comenzó como un gesto familiar de Navidad por parte de Daniel Guerrero excarabinero, evolucionó rápidamente bajo una premisa clara: las necesidades básicas de las familias vulnerables no se detienen en las festividades, sino que se extienden durante todo el año.
Hoy en día, la organización cuenta con cerca de 21 años de trayectoria, integrada por miembros de la familia fundadora y nuevos voluntarios sumados a la red, como Rebeca Subiabre Mendoza, quien destaca que el motor principal de esta labor es la profunda satisfacción personal que genera ayudar a quienes más lo necesitan. «Esto no es de ser buena, es porque te llena el alma», relata con franqueza sobre su motivación para formar parte de este grupo y de la red de voluntarios Arebol.
Actualmente, «Puro Corazón» asiste de manera fija a unos 20 usuarios, además de socorrer puntualmente a otras personas en situación de vulnerabilidad. Entre ellos destacan adultos mayores, personas postradas y vecinos con diversas discapacidades.
El corazón de su funcionamiento operativo se despliega todos los lunes por la tarde, momento en el cual los voluntarios salen a recorrer los hogares para entregar comida casera preparada por ellos mismos, acompañada de pan y, en ocasiones, postres. Asimismo, cuando la situación lo amerita, la agrupación suministra canastas de alimentos básicos que incluyen elementos esenciales como azúcar, café, harina, aceite y artículos de aseo e higiene personal.
Para sostener esta red de ayuda, el voluntariado depende enteramente del compromiso de la comunidad y del respaldo de diversas instituciones y empresas locales que aportan con mercadería y proyectos. Entre los colaboradores recurrentes figuran empresas como Methanex, la pesquera Unicorn (a través de don Miguel Low), y el apoyo constante de autoridades como el gobernador regional Jorge Flies, quienes facilitan la recolección de provisiones para los vecinos que más lo requieren.
Sin embargo, debido a la alta demanda y a la escasez temporal de algunos fondos concursables, las necesidades de la agrupación son permanentes. Desde un kilo de arroz o azúcar hasta productos próximos a vencer que las personas o comercios deseen donar, todo es recibido con agradecimiento.













