Carabineros de Chile confirmó este viernes el fallecimiento del Cabo Primero Marcos Javier Cosme Barquero, de 32 años, quien permanecía gravemente herido tras participar en un procedimiento policial destinado a dar cumplimiento a una orden judicial en el marco de la investigación por el homicidio del suboficial mayor Eugenio Naín Caniumil, mártir institucional.
A través de un comunicado oficial, la institución expresó su profundo pesar por la muerte del funcionario, destacando su trayectoria, compromiso y vocación de servicio durante más de 13 años en las filas de Carabineros.
El cabo primero Marcos Cosme ingresó a la institución el 16 de enero de 2013 y, tras especializarse en el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE), fue destinado a la unidad GOPE de La Araucanía, donde desarrolló su labor hasta el día de su fallecimiento.
Durante su carrera obtuvo diez felicitaciones por actuaciones destacadas, entre ellas su participación en la captura de responsables del homicidio de los llamados Héroes de Arauco, rescates de alta montaña y operaciones de emergencia, además de representar a Carabineros en competencias deportivas.
Era casado con una funcionaria de Carabineros de Chile. La institución manifestó sus condolencias a su esposa, familiares, amigos y compañeros de servicio, resaltando que su partida enluta profundamente a la institución.
La muerte del cabo primero Marcos Cosme vuelve a poner de manifiesto los riesgos permanentes que enfrentan quienes cumplen funciones policiales en el país. Si bien el hecho ocurrió en la Región de La Araucanía, una tragedia de estas características podría ocurrir en cualquier punto de Chile, incluida la Región de Magallanes, donde Carabineros también desarrolla procedimientos para enfrentar delitos y proteger a la comunidad.
El caso también deja en evidencia el alto costo humano que puede tener la violencia. Detrás de cada funcionario que pierde la vida en el cumplimiento de su deber existe una familia que enfrenta un profundo dolor hay una esposa, padres, hijos, hermanos, amigos y compañeros que deben asumir una pérdida irreparable.
La muerte del cabo primero Marcos Cosme Barquero recuerda que la delincuencia y la violencia no solo afectan a sus víctimas directas, sino también a quienes, día a día, arriesgan su vida para proteger a la ciudadanía, dejando en evidencia las consecuencias que estos hechos generan en las familias y en toda la comunidad.













