Con más de 8.500 usuarios atendidos desde el inicio de su proyecto y un funcionamiento totalmente independiente de marcas privadas, la Óptica Comunal de la capital regional se ha consolidado como un pilar fundamental de apoyo para la ciudadanía. En “Tribuna Magallànica”, su encargado técnico, Óscar Gallardo, repasó el crecimiento del proyecto, los mitos en torno a la salud visual y los cuidados esenciales para los lentes modernos.
A diferencia de otras comunas del país donde el servicio está concesionado a privados, la óptica de Punta Arenas opera de manera directa bajo la corporación municipal. Esto permite mantener precios considerablemente más bajos que el mercado tradicional.
“El marco más caro que he vendido costó 350.000 pesos, pero incluye todo: antireflejo, filtro de capa dura, filtro azul, multifocal de gama alta, reducción 1.6 y fotogramática. Fuera de aquí, ese mismo lente no baja de los 800.000 pesos,” explicó Gallardo.
Un hito importante en la gestión actual es la incorporación de un taller propio. En lugar de enviar los cristales base a Santiago ante cualquier ajuste, el equipo local realiza los cortes y adaptaciones directamente en la comuna, reduciendo tiempos de espera y optimizando la entrega a los vecinos.
Durante la entrevista, Gallardo enfatizó la importancia de la intuición de padres y madres para detectar problemas visuales a temprana edad. La óptica ha atendido desde pequeños de 3 años hasta adultos mayores de 98 años.
Para acceder a los servicios de la óptica comunal, el único requisito indispensable es contar con una receta óptica actualizada (con menos de dos años de vigencia) y firmada por un médico o tecnólogo médico.
Además, Gallardo y su equipo han intensificado la difusión del servicio recorriendo distintos Centros de Salud Familiar (Cesfam) de la comuna, como el Bencur, Damjanovic y el Cesfam de la 18 de Septiembre, para educar a la comunidad sobre los beneficios y la ubicación de la óptica.
Uno de los datos más valorados por los auditores fue la recomendación técnica de Gallardo sobre el cuidado de los cristales para evitar el clásico empañado:
Los paños que vienen en las cajas acumulan grasa tras 10 a 20 usos y no deben lavarse con agua común de la llave si contienen residuos grasos.
La fórmula casera ideal: Mezclar 70% de agua, 30% de jabón neutro (sin aroma) y unas 5 o 6 gotas de alcohol al 70% dentro de un frasco con spray.
El método: Rociar el líquido sobre el lente y limpiar (incluso con la polera si es necesario, siempre que tenga el líquido aplicado). Esto evita rayar la superficie, algo muy común en los cristales orgánicos modernos debido a su liviandad.













