En un giro que ha generado controversia en el ámbito político y social, dirigentes del gremio de camioneros descartaron la realización de movilizaciones, pese al significativo aumento en el precio de los combustibles, que elevó el diésel en $580 por litro y las gasolinas en $370.
La decisión fue cuestionada por el ex dirigente sindical Alejandro Avendaño Gallardo, quien recordó que, ante este mismo escenario, representantes del sector habían manifestado previamente una postura radicalmente distinta. “Con el valor del petróleo hoy día no podemos salir a trabajar” y “con estos precios quebramos”, fueron algunas de las declaraciones emitidas antes de que el gremio optara por desestimar paralizaciones.
Según Avendaño, el cambio de discurso evidencia una alineación con el gobierno, lo que a su juicio terminará trasladando el impacto económico directamente a los consumidores. “Nuevamente los afectados seremos la ciudadanía”, enfatizó.
El ex dirigente también estableció un contraste con lo ocurrido en noviembre de 2022, cuando el diésel experimentó alzas graduales bajo el mecanismo de estabilización de precios (MEPCO), que limitaba los incrementos semanales. En ese periodo, el combustible subió $11,1 por litro en uno de los reajustes, manteniendo una tendencia acotada en el tiempo.
En ese contexto, recordó que el paro de camioneros iniciado el 21 de noviembre de 2022 se extendió por ocho días, en medio de un escenario internacional complejo marcado por la guerra en Ucrania y sus efectos en el mercado energético, aunque sin un alza puntual comparable a la actual.
La situación abre un nuevo flanco en el debate político, donde se cuestiona la coherencia del gremio y el impacto de sus decisiones en el costo de vida de la población.
“Hoy los dirigentes buscan desviar el foco con otros argumentos, pero el daño es evidente. Si un aumento de $580 por litro hubiese ocurrido bajo otra administración, no tengo dudas de que el paro habría sido y total desde el primer día”, concluyó Avendaño.













