Autoridades e instituciones de Chile y Europa concluyeron una visita técnica a la base científica “Profesor Julio Escudero” del Instituto Antártico Chileno (INACH), ubicada en la isla Rey Jorge, en la Antártica, donde se presentaron los avances de un piloto de Infraestructura de Energías e Hidrógeno Renovable. La iniciativa busca validar sistemas energéticos híbridos en uno de los entornos operacionales más exigentes del planeta.
La actividad se enmarca en el proyecto Team Europe Desarrollo del Hidrógeno Renovable (RH2), implementado por la agencia alemana Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) y cofinanciado por la Unión Europea (UE) y el Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania. Su objetivo es fortalecer la cooperación tecnológica internacional y generar evidencia para la adopción de soluciones energéticas resilientes en territorios aislados.
El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena y del Instituto Antártico Chileno, entidades clave para su desarrollo. Esta iniciativa forma parte de la estrategia regional para posicionar a Magallanes como un polo de innovación energética a nivel internacional. En ese contexto, INACH cumple un rol fundamental como entidad titular de la base, facilitando la implementación técnica del piloto y resguardando su coherencia con los estándares científicos y operacionales del Programa Nacional de Ciencia Antártica.
Durante la visita, representantes de las instituciones participantes recorrieron las instalaciones y analizaron el potencial del piloto para reducir la dependencia de combustibles fósiles en operaciones antárticas, además de generar aprendizajes transferibles a otros territorios remotos con alta exigencia operativa.
En un escenario marcado por desafíos globales, la protección de la Antártica adquiere una relevancia estratégica debido a su impacto en la navegación, la conservación de ecosistemas y la regulación del nivel de los océanos.
Desde la Delegación de la Unión Europea en Chile, Mercedes Rodríguez Sarro destacó que esta instancia fortalece la cooperación científica y tecnológica entre ambas regiones, además de impulsar la transición verde y los compromisos internacionales en materia de biodiversidad, incluyendo la conservación de los recursos marinos antárticos y la lucha contra la pesca ilegal.
Por su parte, el director del Instituto Antártico Chileno, Gino Casassa, subrayó que el organismo avanza en la transformación de su matriz energética hacia fuentes renovables, considerando los efectos del cambio climático en el continente blanco. Asimismo, valoró el financiamiento cercano a los 200 millones de pesos destinado al diseño de la planta piloto de hidrógeno verde, destacando los desafíos técnicos de construir en suelos congelados, característicos del permafrost antártico.
En tanto, Javier Ortiz de Zúñiga, director del Portafolio Energía Chile de GIZ, afirmó que la validación de sistemas energéticos basados en hidrógeno renovable en condiciones extremas permitirá generar aprendizajes de alto valor para la planificación de infraestructura energética en zonas aisladas a nivel global, reduciendo la incertidumbre en futuras decisiones de inversión y políticas públicas.
Este proyecto posiciona a la Antártica como un laboratorio natural para la validación de tecnologías de energía limpia, contribuyendo a la continuidad de la investigación científica y reforzando el papel de la cooperación internacional como motor de soluciones frente a los desafíos energéticos globales.













