Un alza histórica en los precios de los combustibles comenzará a regir desde este jueves 26 de marzo, luego de que el Gobierno confirmara que el valor de las bencinas y el diésel aumentará drásticamente producto de la crisis internacional desatada por el conflicto en Medio Oriente.
Según lo informado por el Ministerio de Hacienda, las gasolinas de 93 octanos subirán cerca de $370 por litro, mientras que el diésel podría aumentar hasta $580 por litro, cifras que no tienen precedentes recientes en el país.
La medida responde al fuerte incremento del precio del petróleo a nivel mundial, que en solo tres semanas pasó de US$70 a US$110 el barril, impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un quinto del crudo global.
El Gobierno reconoció que el deterioro de las finanzas públicas impide seguir conteniendo el impacto mediante subsidios. El Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), que hasta ahora había amortiguado las alzas, ya acumula un costo de US$220 millones, con un gasto semanal que podría llegar a US$160 millones.
De mantenerse el congelamiento de precios, el costo fiscal podría escalar hasta los US$4.000 millones, una cifra inviable en el actual escenario económico.
“El nivel de estrechez fiscal impide sostener el subsidio sin comprometer los recursos de todos los chilenos”, señalaron desde Hacienda.
El escenario global agrava la situación. La Agencia Internacional de Energía calificó el conflicto como “la mayor amenaza para la energía global en la historia reciente”, estimando que podrían pasar al menos seis meses antes de recuperar la normalidad.
En Estados Unidos, los precios ya han subido con fuerza: +42% en gasolinas y +55% en diésel desde fines de febrero.
Chile, que importa el 100% de los combustibles que consume, recibe directamente este impacto externo.
Ante el fuerte impacto en el costo de la vida, el Gobierno anunció el plan “Chile Sale Adelante”, con medidas para mitigar los efectos en la población:
- Congelamiento del transporte público en Santiago hasta fines de 2026.
- Contención de tarifas en regiones, con subsidios estatales.
- Baja y congelamiento del precio de la parafina durante otoño e invierno.
- Subsidio de $100 mil mensuales para taxis y colectivos por hasta seis meses.
- Créditos preferenciales a través de BancoEstado para renovación de flota.
- Refuerzo de seguridad para transporte de carga.
Además, se enviará al Congreso un proyecto para aumentar el Fondo de Estabilización del Petróleo desde US$5 millones a US$60 millones, en un intento por recuperar capacidad de respuesta ante futuras alzas.
El complejo panorama se ve agravado por la situación de las arcas públicas: el país arrastra un déficit estructural de 3,6% del PIB, incumplimiento de metas fiscales por tres años consecutivos y un fuerte aumento de la deuda pública.
Con este escenario, el Gobierno optó por traspasar el alza internacional a los precios internos, marcando un punto de inflexión en la política de contención de combustibles.
El resultado: un fuerte golpe al bolsillo de los chilenos en medio de un contexto global incierto y una economía con escaso margen de maniobra.













