Tres iniciativas estratégicas se encuentran actualmente operando en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena con el objetivo de fortalecer la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la innovación, consolidando al territorio austral como un polo de investigación y desarrollo con impacto nacional e internacional.
Se trata del Nodo Macrozonal Ciencia Austral, el Nodo Laboratorio Natural Subantártico y el Nodo Laboratorio Natural Antártico, proyectos financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y apoyados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
El más antiguo de ellos es el Nodo Macrozonal Ciencia Austral, creado en 2020 y que abarca las regiones de Aysén y Magallanes y de la Antártica Chilena. Esta instancia reúne a actores públicos y privados con el propósito de descentralizar el desarrollo científico, identificar brechas territoriales y transformar el conocimiento en soluciones que aporten al bienestar económico, social y ambiental.
Entre sus principales logros destacan la creación del Geoportal Ciencia Austral, la publicación del libro «Hoja de Ruta: Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para la Macrozona Austral (2020-2030)» y diversos diagnósticos sobre capacidades de investigación y acción cultural en el territorio.
El director del Nodo Ciencia Austral, Juan Carlos Aravena, explicó que la nueva etapa estará enfocada en fortalecer la gobernanza y avanzar en iniciativas vinculadas a educación, equidad y ciencia abierta.
«Tenemos desafíos importantes en términos de gobernanza, de cómo nos vinculamos con la Seremi y con los comités regionales de CTCI, además de impulsar iniciativas priorizadas asociadas a educación, equidad y ciencia abierta, y continuar difundiendo las temáticas científicas en Aysén y Magallanes», señaló.
Por su parte, el seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Austral, Carlos Olave, destacó que el Nodo Ciencia Austral se ha consolidado como un espacio de articulación institucional que permite acelerar el impacto de la ciencia en las regiones más australes del país.
«A seis años de su creación, el Nodo Ciencia Austral ha permitido identificar brechas territoriales y definir prioridades que fortalezcan la generación de conocimiento y soluciones adaptadas a las necesidades locales, plasmadas en una hoja de ruta con horizonte al año 2030», indicó.
A estas iniciativas se suman los Nodos de Laboratorios Naturales Subantártico y Antártico, instrumentos creados para potenciar territorios con condiciones geográficas, climáticas y ecosistémicas únicas.
El Nodo Subantártico inició sus actividades en 2022 y ha desarrollado herramientas como la Hoja de Ruta 2026+, el Sello Nodo Laboratorio Natural Subantártico, el Atlas Subantártico Interactivo y un modelo piloto de laboratorios naturales en la Reserva Magallanes.
Su directora, Laura Sánchez, explicó que durante el período 2026-2027 el foco estará puesto en consolidar el trabajo colaborativo entre instituciones científicas, servicios públicos, comunidades y actores productivos.
«A través de herramientas de conocimiento, programas formativos y turismo con contenido científico, promoveremos el desarrollo sostenible y la valoración de las singularidades subantárticas, abordando desafíos prioritarios como la biodiversidad, el agua y los glaciares», afirmó.
En tanto, el Nodo Antártico, creado en 2024, ha trabajado en una hoja de ruta participativa que contempla 22 iniciativas orientadas a priorizar investigaciones, mejorar la infraestructura logística y fortalecer la gobernanza antártica.
El director del proyecto, Marcelo González, señaló que entre los desafíos de esta nueva etapa destacan el estudio del impacto del turismo antártico, la creación de una oficina de convenios internacionales y el fortalecimiento de la Alianza Interuniversitaria Chile Antártico.
Finalmente, el seremi Carlos Olave subrayó que el trabajo desarrollado por los tres nodos representa una oportunidad para posicionar a la macrozona austral como un referente en investigación e innovación.
«El trabajo que realizan estos tres nodos constituye un aporte fundamental para el desarrollo científico del territorio. La puesta en marcha de las iniciativas contenidas en sus hojas de ruta tendrá un impacto positivo tanto a nivel nacional e internacional como en la calidad de vida de las personas», concluyó













