Una investigación desarrollada durante cerca de cuatro meses permitió desarticular una agrupación criminal dedicada al tráfico de drogas hacia la Región de Magallanes, dejando cuatro personas detenidas y una importante incautación de sustancias ilícitas cuyo avalúo supera los 17 millones de pesos en el mercado ilegal.
El operativo fue resultado de un trabajo coordinado entre la Fiscalía, la División de Investigaciones de la Policía Marítima (Dipolmar) de la Armada de Chile y el OS7 de Carabineros, en una acción que las autoridades calificaron como un ejemplo del fortalecimiento del combate interinstitucional contra el narcotráfico en la zona austral.
La investigación se originó hace aproximadamente cuatro meses, luego de la detección de drogas en una embarcación de conectividad nacional que se encontraba en muelle y próxima a zarpar. A partir de esa incautación inicial, se desplegaron técnicas investigativas, interceptaciones telefónicas y seguimiento policial que permitieron identificar el funcionamiento de una organización vinculada al traslado y comercialización de drogas en la región.
Según explicó el gobernador marítimo Faría, el procedimiento inicial permitió detectar cerca de 399 cartridges contenedores de sustancias ilícitas, iniciando una línea investigativa que posteriormente derivó en detenciones y nuevos hallazgos.
El fiscal Felipe Aguirre indicó que los antecedentes apuntan a una estructura organizada con permanencia en el tiempo, razón por la cual los imputados serán formalizados por tráfico de drogas bajo la Ley 20.000, en un contexto que el Ministerio Público califica preliminarmente como agrupación criminal.
“Esto no corresponde a un hecho aislado. Existen antecedentes que permiten sostener una actividad prolongada y organizada vinculada al tráfico de drogas hacia Magallanes”, señaló el persecutor.
Entre lo incautado destacan aproximadamente 400 cartridges con resina de cannabis sativa, valorados en cerca de 16 millones de pesos, además de alrededor de 60 gramos de ketamina sustancia también conocida en algunos contextos ilícitos como “tusi” cuyo avalúo supera el millón y medio de pesos.
Las autoridades manifestaron preocupación por la presencia de drogas sintéticas en la región, debido a su alto impacto sobre la salud y el aumento de nuevas modalidades de distribución.
“Estas drogas son altamente tóxicas y generan daños considerables. El hecho de que las incautaciones sean menos frecuentes no significa que no exista tráfico o consumo en Magallanes”, advirtió el fiscal.
Durante el punto de prensa, Carabineros reveló que organizaciones criminales están utilizando mecanismos cada vez más sofisticados para intentar burlar controles policiales y canes detectores de droga.
Entre ellos se encuentran sustancias ocultas en chocolates, manjar, caramelos y otros productos destinados a disfrazar olores y dificultar la detección.
El general de Carabineros explicó que el fenómeno ha obligado a fortalecer capacidades institucionales y confirmó la llegada de un nuevo perro detector especializado para la región.
“El crimen organizado busca constantemente nuevas formas de ingreso. Nosotros debemos adelantarnos a esos fenómenos”, sostuvo.
Autoridades confirmaron que la droga provenía desde Santiago y era trasladada utilizando rutas de conectividad nacional. Si bien descartaron que este caso estuviera asociado a embarcaciones extranjeras, reconocieron que existen otras investigaciones abiertas vinculadas al tráfico mediante transporte marítimo.
Además, indicaron que algunos de los detenidos mantenían vínculos económicos con Magallanes debido a la operación recurrente del negocio ilícito en la zona.
En paralelo al operativo antidrogas, el Seremi de Seguridad abordó el incremento de hechos violentos en Punta Arenas, incluyendo riñas con armas blancas y presencia de machetes en espacios públicos, además del aumento de población penal en la región.
La autoridad reconoció preocupación por la sobreocupación en recintos penitenciarios y señaló que existen conversaciones para mejorar infraestructura y capacidad carcelaria.
“Tenemos más de 500 internos y se están evaluando mejoras para contar con espacios adecuados. Todo aquel que delinque debe enfrentar las consecuencias”, indicó.
El caso deja al descubierto no solo el avance del trabajo coordinado entre instituciones, sino también una señal de alerta sobre la evolución del narcotráfico en Magallanes, donde nuevas sustancias, rutas y métodos de ocultamiento comienzan a instalar desafíos crecientes para las policías y organismos de seguridad.













