En una jornada marcada por la resistencia física y la conexión familiar, el destacado piloto regional Pablo Paredes (55 años) logró una victoria épica en su categoría, compartiendo la gloria con su hijo en una edición de la Vuelta a la Tierra del Fuego que quedará grabada en la historia del deporte motor de la zona.
Correr contra el dolor
Paredes llegó a la competencia con un panorama desalentador. Una hernia en la columna y una tendinitis crónica en su mano derecha lo mantuvieron fuera de las pistas durante un mes y medio. «Personalmente fue muy complicado; por los dolores no podía agarrar el puño del acelerador después de 40 minutos de carrera. Sufrí bastante, pero el objetivo era llegar a la meta», confesó el piloto, quien a sus 55 años demostró que la experiencia y la fortaleza mental pueden suplir las carencias físicas.
Un trazado con historia y barro
La competencia rescató sectores antiguos en los «campos de bronce», tramos que no se utilizaban hace años y que presentaron un desafío técnico adicional. A pesar de un reconocimiento previo bajo lluvia y condiciones adversas el día miércoles, el clima dio un respiro durante los dos días de carrera, permitiendo un desarrollo fluido tanto para los pilotos como para sus equipos de auxilio.
El orgullo de un padre: La consagración del hijo
Más allá de su propio éxito —logrando su sexta victoria en la prueba y la tercera consecutiva— la verdadera preocupación de Pablo fue el desempeño de su hijo.
«En el último tramo me puse nervioso. Sabía que él iba rápido y en la moto cualquier piedra o error te puede dejar fuera a kilómetros de la meta. Cuando me avisaron que ya había llegado, recién ahí pude relajarme y pensar en mi propia carrera», relató Paredes.
Pablo destacó las cualidades técnicas de su sucesor, asegurando que es un piloto «más completo» que él a su edad: «Él hace enduro y lo hace muy bien, tiene una técnica superior. Verlo terminar entre los cinco mejores de la general con tan poco reconocimiento previo llamó la atención de todos».
Un esfuerzo familiar
El triunfo no fue solo de los pilotos. Paredes dedicó palabras de especial agradecimiento a su esposa, Marcela Gallegos encargada de toda la logística, y a la familia de Luis Aralde, quienes brindaron el soporte fundamental en las zonas de asistencia.
Mirando hacia el futuro
Tras este exigente fin de semana, el equipo ya se encuentra en Santiago para nuevos desafíos, manteniendo la esperanza puesta en el desarrollo del joven piloto y en la posibilidad de que Chile sea sede de una fecha del Mundial de Cross, un sueño que motiva la proyección de la carrera del menor de los Paredes.
- Moto de Pablo: Honda 450cc (Modelo 2026).
- Hito: Sexta victoria total para Pablo Paredes en la competencia.















