Un nuevo y alarmante episodio de inseguridad se registró en Punta Arenas, luego que un imputado protagonizara su segunda fuga desde el Hospital Clínico de Magallanes, generando preocupación tanto en la comunidad como entre funcionarios y pacientes del recinto asistencial.
Se trata de Andrés Miranda, quien se encontraba detenido por delitos de robo con violencia y que, pese a haber protagonizado una fuga anterior, nuevamente logró escapar tras ser trasladado al hospital.
Los hechos ocurrieron luego de que el imputado fuera llevado al recinto de salud para realizarse exámenes. Sin embargo, pese a su historial, se repitió la medida de internación en el mismo lugar, lo que terminó facilitando su escape por segunda vez.
El episodio no solo genera cuestionamientos a los protocolos de seguridad, sino que instala una fuerte crítica al actuar judicial, ya que el tribunal habría vuelto a dictar una medida similar, a pesar del antecedente previo de fuga.
La situación encendió las alarmas al interior del hospital, donde funcionarios y pacientes quedan expuestos ante la presencia de imputados con antecedentes violentos y con evidentes riesgos de evasión. La falta de resguardo adecuado en estos casos pone en entredicho la seguridad del recinto, que debe garantizar condiciones mínimas tanto para quienes trabajan como para quienes se atienden.
Horas más tarde, Carabineros logró dar con el paradero del individuo en un domicilio del sector, procediendo a su detención. Sin embargo, el daño ya estaba hecho, una nueva fuga y una creciente sensación de inseguridad en la comunidad.
Este caso deja en evidencia una preocupante cadena de fallas: desde decisiones judiciales que no considerarían antecedentes previos, hasta deficiencias en los protocolos de custodia en recintos de salud, abriendo un debate urgente sobre la seguridad en el sistema y la protección de la ciudadanía













