El proyecto Familias de Acogida (FAE) en la Región de Magallanes es un modelo de cuidado alternativo y transitorio ejecutado por la Fundación Esperanza en conjunto con el Servicio Nacional de Protección a la Infancia y la Adolescencia. Su principal objetivo es resguardar el derecho de los menores a crecer en un entorno familiar, posicionándose como una alternativa prioritaria antes de que deban ingresar a residencias institucionales. Lo detallo Constanza Fuentes, psicóloga de la Fundación.
Población Objetivo y Causas: Atiende a lactantes, niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 18 años (ampliable si continúan estudiando) que han sido separados de sus hogares biológicos por orden del Tribunal de Familia. Esto ocurre tras sufrir vulneraciones graves o crónicas, tales como abuso, negligencia, abandono, violencia física o psicológica.
Aumento en la Cobertura: La respuesta de la comunidad magallánica ha sido positiva, lo que provocó un aumento reciente en la cobertura, pasando de cerca de 80 a casi 100 menores atendidos actualmente en la región.
Modalidades de Acogimiento: Familia Extensa: Parientes consanguíneos o referentes significativos (abuelos, tíos, etc.).
Familia Externa: Personas o núcleos familiares sin lazo sanguíneo que postulan voluntariamente por una motivación afectiva y de protección.
Sustento Económico: El programa entrega un aporte mensual cercano a los $195.000 por niño para colaborar con gastos básicos (comida, estudios, vestuario). Sin embargo, se exige estabilidad económica a los postulantes para garantizar que el foco principal sea el bienestar del menor.
El programa destaca por la rigurosidad en la evaluación de las competencias parentales para asegurar que no existan nuevas vulneraciones. En este proceso participan duplas psicosociales y actualmente estudiantes en práctica de quinto año de Psicología de la Universidad de Magallanes (UMAG).
El trabajo no se limita al menor, sino que incluye un acompañamiento integral a los guardadores en áreas de salud y educación. Además, se interviene activamente con la familia biológica, ya que el objetivo final del programa es siempre la reunificación familiar.
Temporalidad y Desapego: El acogimiento es esencialmente temporal, con un plazo máximo inicial de 18 meses (prorrogables si la intervención lo requiere). Los equipos técnicos planifican el egreso de forma muy paulatina y respetuosa para mitigar el impacto emocional del desapego tanto en los niños como en los cuidadores.
Descentralización y Campaña en Porvenir: Aunque la cobertura legal del programa abarca también a Cabo de Hornos (Puerto Williams), el grueso de los casos se concentra en Punta Arenas y Tierra del Fuego. Con el fin de captar nuevos cuidadores y evitar el desarraigo territorial de los menores, el equipo de FAE Porvenir realizará una campaña de difusión en terreno en la capital fueguina el próximo martes 26 de mayo.













