Con una ceremonia que reunió a estudiantes, docentes, apoderados y autoridades, la Escuela Dellamira Rebeca Aguilar oficializó la reactivación de su sello educativo medioambiental, iniciativa que marcará el desarrollo de un proyecto institucional a cinco años orientado a consolidar al establecimiento como un referente regional en educación inclusiva y sustentable.
La actividad simbolizó el inicio de una nueva etapa para la comunidad educativa, donde la educación ambiental se transformará en un eje transversal del proceso formativo de los estudiantes.
La directora del establecimiento, Lorena Campos, explicó que la reactivación del sello ambiental no constituye únicamente un reconocimiento, sino que representa una herramienta pedagógica que será integrada al currículo escolar.
“Esto permitirá que los estudiantes trabajen de manera significativa no solo en las salas de clases, sino también en lo que denominan su segunda aula: los invernaderos”, señaló la directora, quien asumió sus funciones en marzo de este año.
Como parte de la ceremonia, el Centro General de Padres realizó la plantación de una araucaria en el patio del establecimiento, mientras que los estudiantes participaron en el entierro de una cápsula del tiempo que resguarda los sueños y anhelos de la comunidad educativa para los próximos años.
La actividad contó con la presencia del seremi de Educación, José Raúl Alvarado; la directora ejecutiva subrogante del SLEP Magallanes, Alejandra Olivares; representantes de empresas colaboradoras, padres y apoderados. Asimismo, estudiantes de la Escuela Padre Alberto Hurtado ofrecieron una presentación musical con obras del compositor italiano Antonio Vivaldi.
Ubicada en un entorno rural, la Escuela Dellamira Rebeca Aguilar atiende actualmente a 50 estudiantes desde educación parvularia hasta sexto año básico, bajo la modalidad de cursos combinados.
Uno de los aspectos distintivos del establecimiento es su fuerte compromiso con la inclusión. Actualmente, un 73% de su matrícula corresponde a estudiantes con necesidades educativas especiales, realidad que ha sido integrada al trabajo pedagógico mediante la articulación entre la educación ambiental y el Programa de Integración Escolar (PIE).
La presidenta del Centro General de Padres, Ana Gaete, destacó la relevancia de esta nueva etapa para la comunidad educativa.
“Esta iniciativa es fantástica y muy esperada, ya que proporciona un norte claro para trabajar en conjunto con la junta de vecinos, los docentes y las familias en el objetivo común de mejorar el entorno”, manifestó.
Los estudiantes también valoraron el proyecto. Hugo Bórquez, vicepresidente del Centro de Alumnos, y Amy López, presidenta de curso, coincidieron en que la escuela representa un espacio acogedor donde, pese a tratarse de un establecimiento pequeño y rural, existen oportunidades y actividades que fortalecen su desarrollo personal y académico.
Desde la dirección del establecimiento destacaron que la reactivación del sello medioambiental ha sido posible gracias al trabajo conjunto con el comité ambiental de la escuela, el acompañamiento del Servicio Local de Educación Pública de Magallanes y el apoyo de diversas empresas e instituciones colaboradoras.
Estas alianzas han permitido impulsar proyectos pedagógicos, además de contribuir al mejoramiento y mantención de la infraestructura escolar, fortaleciendo así el compromiso de la comunidad educativa con la sustentabilidad y el cuidado del entorno.
Con este nuevo impulso, la Escuela Dellamira Rebeca Aguilar busca consolidar un modelo educativo que combine inclusión, participación comunitaria y conciencia ambiental, proyectando su desarrollo para los próximos años.













