Con el objetivo de visibilizar el impacto de la Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) en el sector privado, la Corporación de Fomento de la Producción presentó el “Estudio de caracterización cualitativa de empresas usuarias de la Ley I+D”, elaborado junto al Círculo de Innovación de ICARE. La investigación profundiza en las motivaciones, prácticas y resultados de compañías que han apostado por la innovación como motor de crecimiento.
El informe evidencia un importante rezago en el país: la inversión en I+D alcanza solo el 0,41% del PIB, muy por debajo del promedio cercano al 3% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Además, apenas el 0,8% de las empresas chilenas declara realizar actividades de I+D, y de estas, solo un 3,8% utiliza la Ley I+D como instrumento de apoyo.
El estudio, desarrollado por la especialista en innovación Lilia Stubrin, directora del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT), analizó cinco empresas nacionales de distintos sectores que han aplicado este incentivo tributario: Enaex (minería), Solutec (alimentos), American Bioproces (química aplicada), Knop Laboratorios (farmacéutica) y Colbún (energía).
A partir de este análisis, se identificó que las motivaciones para invertir en I+D+i son diversas y estratégicas. Entre ellas destacan el aumento de la productividad, la apertura a nuevos mercados internacionales, la adaptación a normativas medioambientales más exigentes, la reducción de costos operativos y la resolución de problemas complejos de los clientes.
El reporte concluye que la I+D+i se ha convertido en un elemento clave para la competitividad y sostenibilidad de las empresas. Asimismo, subraya que su implementación requiere compromiso de la alta dirección, una visión de largo plazo y estructuras organizacionales que permitan gestionar la incertidumbre y priorizar iniciativas. También se destaca la importancia de contar con métricas claras para evidenciar los retornos económicos de la innovación.
En este contexto, la Ley I+D —que permite a las empresas recuperar hasta un 52% de los gastos certificados en estas actividades y cuya vigencia se extendió hasta 2035— aparece como una herramienta fundamental para impulsar la inversión privada, reducir riesgos y fortalecer la productividad nacional.
No obstante, el estudio advierte que uno de los principales obstáculos para su masificación es el desconocimiento: según datos de la Encuesta de Gasto y Personal en I+D (2023), solo un tercio de las empresas que realizan estas actividades conoce el beneficio, y de ellas, apenas un 3,8% lo utiliza.
Finalmente, desde Corfo señalaron que este tipo de investigaciones busca generar una reflexión estratégica en el mundo empresarial, incentivando a más compañías a incorporar procesos sistemáticos de innovación que les permitan cerrar brechas de productividad y competitividad en el escenario global.













