Con una ceremonia realizada este 11 de marzo en el Congreso Nacional de Chile en Valparaíso, José Antonio Kast asumió oficialmente como nuevo Presidente de la República para el período 2026-2030, recibiendo el mando de manos del mandatario saliente Gabriel Boric.
El acto se desarrolló ante el Congreso Pleno y reunió a autoridades nacionales, representantes del mundo político, delegaciones internacionales y más de mil invitados que asistieron a uno de los hitos institucionales más relevantes del país.
Durante la ceremonia protocolar, el nuevo jefe de Estado recibió los símbolos tradicionales del poder presidencial: la banda presidencial y la Piocha de O’Higgins, elementos que representan la investidura del Presidente de Chile.
La jornada comenzó temprano con las actividades protocolares del Presidente saliente, quien recibió honores de la guardia en el Palacio de La Moneda antes de trasladarse a Valparaíso para participar en la ceremonia de traspaso de mando.
El cambio de mando contó con cerca de 1.150 invitados, lo que convirtió a esta ceremonia en una de las más concurridas de los últimos años. Entre los asistentes también estuvieron autoridades extranjeras y delegaciones internacionales.
Entre las figuras presentes destacó el presidente de Argentina Javier Milei, junto a representantes de distintos gobiernos, quienes llegaron hasta el Congreso Nacional para presenciar la asunción del nuevo mandatario chileno.
Uno de los momentos comentados de la jornada fue el gesto del Presidente saliente Gabriel Boric, quien entregó una carta personal a su sucesor durante el acto de traspaso del mando.
Otro hecho que generó interés político fue la decisión de José Antonio Kast de renunciar al partido que fundó, el Partido Republicano, señalando que su objetivo es gobernar para todos los chilenos y no únicamente para su colectividad.
Analistas políticos han señalado que la llegada de Kast al poder representa uno de los cambios políticos más significativos en Chile desde el retorno a la democracia en 1990, marcando un giro hacia posiciones más conservadoras en el gobierno.
Tras asumir la Presidencia, el mandatario anunció el comienzo de lo que definió como un “gobierno de emergencia”, centrado principalmente en enfrentar problemáticas como la seguridad pública, el control del crimen, la migración y el impulso al crecimiento económico.
Con este cambio de mando se inicia un nuevo ciclo político en Chile, mientras el nuevo gobierno comienza el proceso de instalación de sus autoridades en ministerios, regiones y servicios públicos a lo largo de todo el país.













