Una compleja situación enfrenta el gremio de taxis colectivos y otros usuarios de vehículos a gas natural comprimido (GNC) en Punta Arenas, producto del cierre de estaciones de servicio y la sobrecarga de la única planta operativa, lo que ha generado extensas esperas, pérdidas económicas y una merma significativa en el servicio a la comunidad.
Así lo manifestó Marcelino —dirigente del rubro— quien explicó que el problema se arrastra desde hace tiempo y se agudizó con el cierre de la estación Zanetti, ubicada en el sector de Yernal y Don Bosco, por razones comerciales, sumado posteriormente al cierre de la ex Autogás, emplazada en Avenida Frei. Ambas instalaciones permitían mantener una relativa normalidad en la carga de combustible.
“Hoy tenemos una sola planta funcionando y eso está provocando estragos. Los colectivos, taxis básicos y vehículos particulares deben esperar entre una y hasta una hora y media para cargar gas, incluso dos veces al día, lo que afecta directamente nuestros ingresos”, señaló.
El dirigente explicó que, a diferencia de los vehículos a bencina, los automóviles que funcionan con GNC tienen una autonomía limitada, que depende del tamaño del vehículo, la antigüedad del motor y del equipo instalado, obligando a muchos conductores a cargar combustible dos e incluso hasta tres veces diarias, recorriendo cerca de 300 kilómetros por jornada.
Respecto a los cuestionamientos sobre la calidad del gas distribuido tras el accidente ocurrido en ENAP, Marcelino descartó que exista un problema en ese ámbito. “Nos hemos asesorado con gente que sabe y entendemos que el gas cumple con la norma chilena. Esto es fiscalizado por el Servicio Eléctrico y de Combustibles. Personalmente, como usuario diario, no he notado que el gas dure menos”, afirmó.
Añadió que las diferencias en el rendimiento del combustible tienen más relación con la calidad y antigüedad de los compresores de cada estación, que con el producto en sí. “Si hubiera un incumplimiento de norma, esto ya se habría detenido”, enfatizó.
En cuanto a la planta ubicada en Avenida Salvador Allende con Frei, el dirigente reconoció que ha presentado problemas operativos intermitentes, principalmente por mantenciones y falta de personal, lo que ha derivado en la atención parcial con solo dos mangueras. No obstante, indicó que desde esta semana la empresa habría comprometido operar al 100% de su capacidad.
Finalmente, Marcelino fue enfático en señalar que el origen del problema es administrativo y no técnico. “Nos parece impresentable que se cierre una estación por razones administrativas y no por fallas mecánicas. Más grave aún es que se haya entregado información errónea a la autoridad. Hoy solo tenemos la mitad de la flota trabajando y eso afecta directamente a los usuarios, que deben esperar más por el transporte. Lamentablemente, esto no depende de nuestra voluntad”, concluyó.














