A cuatro días de los comicios parlamentarios, Evópoli salió a despejar las dudas que han circulado en distintos medios sobre una eventual pérdida de su personalidad jurídica. La directiva nacional del partido reconoció que el resultado en las urnas fue duro, pero enfatizó que aquello no implica su disolución automática ni una salida obligada del sistema político.
El núcleo del debate está en lo que establece la Ley Orgánica Constitucional de los Partidos Políticos: para mantener su vigencia, una colectividad debe alcanzar el 5% en la elección de diputados o disponer de al menos cuatro parlamentarios electos —entre diputados y senadores— provenientes de dos o más regiones del país.
Según la directiva, Evópoli cumple plenamente el segundo requisito. En la última elección resultaron electos los diputados Tomás Kast, por La Araucanía, y Jorge Guzmán, por el Maule. A ellos se suman los senadores Luciano Cruz-Coke (Región Metropolitana) y Sebastián Keitel (Biobío), elegidos en 2021 y con mandato vigente hasta 2030. Cuatro regiones distintas, cuatro parlamentarios en ejercicio y, por tanto, continuidad legal asegurada.
La colectividad subrayó que el escenario obliga a una autocrítica profunda y a revisar su proyecto político, pero recalcó que esa reflexión “no debe confundirse con una disolución forzada”. Para cerrar cualquier espacio a interpretaciones, el partido anunció que acudirá al Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), que es el órgano encargado de pronunciarse formalmente sobre la vigencia de los partidos según los parámetros de la ley.
Desde la directiva nacional afirmaron que seguirán trabajando por “un proyecto serio, social y responsable”, en sintonía con las demandas de estabilidad y soluciones concretas que la ciudadanía exige. El llamado interno, añadieron, es a enfrentar este momento con humildad, sin renunciar a la convicción de fortalecer un espacio político que —según expresaron— busca aportar en la reconstrucción de confianzas y en la unidad del país.












