La industria salmonicultura en la Región de Magallanes enfrenta desafíos estructurales que limitan su proyección y crecimiento. Así lo advirtió Francisca Rojas gerente de la asociación de salmonicultores de la región ene l programa “Tribuna Magallánica “quien detalló que existen dos trabas principales que frenan el desarrollo de la actividad: el retraso en la tramitación de los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (Emppo) bajo la Ley Lafkenche y la falta de un plan de manejo adecuado para la Reserva Nacional Kawésqar.
El principal freno administrativo radica en la Ley Lafkenche. Actualmente, existen más de 50 solicitudes de concesiones acuícolas congeladas debido a que la legislación establece que el ingreso de una solicitud de espacio costero detiene todas las tramitaciones en el mismo polígono.
«Llevamos ocho años esperando y nuestra solicitud está en el puesto número 11 a nivel regional. Es imposible pensar en proyectar o crecer si el Estado no responde en los plazos que corresponden», indicó la representante del sector.
Existe un compromiso de la autoridad para inyectar recursos y contratar más personal en Conadi, con la expectativa de destrabar estas solicitudes antes de que finalice el año.
La segunda gran dificultad se concentra en la Reserva Nacional Kawésqar, espacio donde opera aproximadamente la mitad de la salmonicultura regional. La problemática surge porque la reserva se estableció sobre concesiones acuícolas que ya existían previamente.
Actualmente no existe un plan de manejo autorizado para la reserva. El borrador elaborado por la administración anterior califica a la salmonicultura como una amenaza para los objetos de conservación del área, lo que pondría en riesgo la continuidad de la mitad de la actividad productiva si llegara a aprobarse en esos términos.
A esto se suma un vacío administrativo debido al traspaso de competencias desde Conaf al nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (Sipamp). Actualmente, Conaf evita tomar decisiones sobre el borrador ante su inminente salida, mientras que el Sipamp argumenta que aún no recibe oficialmente el documento, dejando a las empresas en un periodo de incertidumbre regulatoria.
La industria de la salmonicultura en Magallanes sustenta 133 concesiones aprobadas con una producción que alcanzó las 150.000 toneladas el año pasado, generando 2.900 empleos directos y representando cerca del 42% de las exportaciones regionales. Los principales mercados de destino son Brasil (dos tercios del volumen en formato fresco) y Estados Unidos (un tercio en formato congelado), totalizando exportaciones anuales por unos 600 millones de dólares.
El sector destaca que Magallanes cuenta con ventajas geográficas y climáticas comparativas frente a regiones del norte como Los Lagos, permitiendo operar con niveles de uso de antibióticos significativamente más bajos (un promedio de 3,4 gramos) y un estricto modelo sanitario basado en barreras geográficas y operación por barrios.
Con una capacidad instalada en plantas de proceso que bordea las 200.000 toneladas anuales, la industria advierte que las actuales trabas estatales generan capacidad ociosa y limitan la contratación de mano de obra local, especialmente de jefas de hogar, en un momento en que la región registra un 6,9% de desempleo.













