En una extensa y aguda reflexión sobre el momento político, social y económico que atraviesa la región, Juan Morano Cornejo exalcalde, ex diputado y actual consejero regional abordó los problemas estructurales que afectan a Magallanes, apuntando directamente a la crisis de la educación pública, la falta de empleabilidad real y las deficiencias en la gestión de proyectos emblemáticos.
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el estado crítico de la educación municipalizada y traspasada, recordando que las consecuencias del sistema anterior aún se sienten con fuerza en la zona.
Para el consejero, el gran error histórico fue haber alejado la educación de lo territorial. A su juicio, centralizar las decisiones en Santiago o depender de una estructura lejana impide dar respuestas ágiles a las escuelas locales. En esa línea, destacó iniciativas conjuntas como el pintado de colegios junto a municipios y fundaciones, demostrando que la gestión local coordinada es el camino a seguir. Sobre la disputa del patio del liceo María Behetty, fue enfático en que eso corresponde devolverlo.
Respecto a la economía regional y las medidas para reactivar el empleo, la autoridad fue categórica al calificar como una «ilusión» o «falsedad» la forma en que se han impulsado ciertos fondos destinados a los municipios a través de proyectos tipo FRIL (Fondo Regional de Iniciativa Local).
Explicó que los plazos administrativos, los trámites burocráticos y la rigidez de los montos que reparten sumas iguales a realidades comunales totalmente distintas (como comparar Río Verde con Punta Arenas) hacen que estas soluciones lleguen tarde y no resuelvan la urgencia laboral de las familias magallánicas.
El consejero también abordó los retrasos y anuncios rimbombantes sobre obras públicas y colegios emblemáticos, advirtiendo que «poner una primera piedra o anunciar algo no es lo mismo que tener la obra hecha». Criticó la falta de certezas financieras reales en proyectos de infraestructura educacional y sanitaria, señalando que la comunidad termina desgastándose ante promesas que se dilatan en el tiempo.
Pese a lo complejo del escenario político y los roces institucionales, valoró el trabajo cultural y comunitario que sobrevive gracias al esfuerzo de las propias agrupaciones locales, como los festivales de cueca y la memoria histórica de la región.
Finalmente, al ser consultado sobre una posible repostulación a la alcaldía, descartó de plano regresar a la primera línea de la gestión municipal ejecutiva. A sus 74 años y con una trayectoria marcada por el pulso diario de la alcaldía, reconoció que el cargo exige una entrega absoluta de 24/7 que hoy prefiere cambiar por una etapa de mayor tranquilidad personal.













