La directora regional del servicio de protección, Lorena Guala, desmintió las denuncias realizadas por vecinos respecto al funcionamiento de una residencia de niños, niñas y adolescentes ubicada en el sector sur de Punta Arenas, asegurando que el recinto cuenta con todos los permisos necesarios y opera bajo la supervisión de las autoridades correspondientes.
En una entrevista radial, Guala explicó que el establecimiento forma parte de una red de residencias que atiende a distintos grupos etarios de menores que han sido vulnerados en sus derechos. En el caso de esta residencia, está destinada a niños y niñas entre los 7 y 14 años, mientras que el servicio cuenta además con otros centros que atienden a menores de 0 a 7 años y a adolescentes desde los 14 hasta los 18 años, o incluso hasta los 24 si continúan estudiando.
La autoridad fue enfática al señalar que la residencia funciona con todas las autorizaciones requeridas. “Cuenta con todos los permisos que se requieren. De lo contrario, no podríamos estar funcionando. Somos un servicio público y todo está en regla”, afirmó.
Respecto a las críticas de algunos vecinos sobre supuestos problemas en la infraestructura, como vidrios rotos o la falta de cierre perimetral, Guala aclaró que el recinto sí cuenta con las condiciones necesarias para operar y que actualmente se encuentra en proceso de construcción de un nuevo muro perimetral solicitado por los propios residentes del sector, con el objetivo de mejorar la convivencia.
Según explicó, durante la ejecución de estas obras se retiraron estructuras anteriores, lo que habría provocado que un portón provisorio cayera durante los días de fuertes vientos registrados recientemente en la ciudad.
En relación con versiones que indicaban que menores habrían sido vistos deambulando sin supervisión, la directora regional aseguró que el funcionamiento de la residencia contempla turnos permanentes de monitores y profesionales encargados del cuidado de los niños. “Es muy difícil que un niño pueda estar solo, siempre hay adultos responsables supervisando”, sostuvo.
La residencia actualmente alberga a 17 niños y niñas y cuenta con un equipo compuesto por un director, cerca de siete monitores, además de profesionales psicosociales, entre ellos trabajadores sociales y psicólogos, quienes desarrollan intervenciones terapéuticas con los menores.
Finalmente, Guala explicó que la permanencia de los niños en este tipo de residencias es de carácter temporal, ya que el objetivo principal es trabajar con las familias para lograr una eventual revinculación familiar cuando las condiciones lo permitan.
“La idea es que los niños puedan volver a vivir con sus familias cuando estas estén en condiciones de ejercer adecuadamente su rol parental, siempre bajo la supervisión y decisión del tribunal de familia”, concluyó.













