La ciudad vivió una jornada profundamente emotiva con motivo del Día del Voluntariado, una fecha que cada año invita a reconocer el compromiso y la entrega de quienes dedican parte de su vida al servicio de los demás. Distintas organizaciones y grupos de voluntarios se reunieron para compartir una celebración que combinó espiritualidad, compañerismo y un sentido de comunidad que se hizo presente en cada momento del encuentro.
Las actividades centrales comenzaron en la Catedral, donde se llevó a cabo una misa especialmente dedicada a honrar a los voluntarios de todos los ámbitos. Durante la ceremonia, se destacó el enorme valor humano que representa la acción solidaria, así como el impacto que cada gesto de ayuda genera dentro del entramado social. En un ambiente de recogimiento y gratitud, los presentes escucharon mensajes que resaltaron la importancia de seguir construyendo una ciudad más humana, inclusiva y comprometida con el bienestar colectivo.
Finalizada la celebración religiosa, los voluntarios se dirigieron hacia la plaza principal para participar en un desfile que se convirtió en un símbolo de unidad y reconocimiento público. Con estandartes, colores y la alegría que caracteriza a quienes trabajan por los demás, cada grupo recorrió el espacio compartiendo saludos, recibiendo aplausos y mostrando la diversidad de acciones que realizan a diario: acompañamiento a personas mayores, apoyo escolar, asistencia en emergencias, promoción cultural, cuidado ambiental, entre muchas otras tareas que sostienen la vida comunitaria.
El paso de los voluntariados por la plaza fue también una oportunidad para que vecinos y familias pudieran acercarse, agradecer, y conocer más de cerca la labor que se lleva adelante en distintos sectores. La jornada reforzó la idea de que la solidaridad es uno de los pilares fundamentales para construir una sociedad más justa y que cada contribución, por pequeña que parezca, tiene la capacidad de transformar realidades.
Al cierre del encuentro, se expresó un mensaje de profundo afecto y reconocimiento: un abrazo inmenso a todos los voluntarios, que con generosidad ofrecen su tiempo, su energía y su cariño para mejorar la vida de quienes los rodean. Su compromiso cotidiano demuestra que la empatía y el servicio siguen siendo motores imprescindibles para el desarrollo comunitario. En este Día del Voluntariado, la ciudad volvió a celebrar a quienes, con su entrega silenciosa, hacen posible un futuro más solidario para todos.












