La belleza del Parque Nacional Torres del Paine sigue atrayendo a miles de visitantes cada temporada. Sin embargo, junto con el aumento del turismo, también han crecido los incumplimientos a la normativa interna, situación que mantiene en alerta a CONAF.
En las últimas horas, cuatro turistas fueron sorprendidos realizando conductas prohibidas al interior del parque, específicamente haciendo uso de fuego en sectores no habilitados. Dos de ellos parte de un grupo de tres encendieron una cocinilla en un lugar no autorizado, mientras que otro visitante fue detectado fumando en un área restringida. Todos fueron denunciados y expulsados del parque.
Según informó el director regional de CONAF, Mauricio Ruiz, la situación es preocupante. En lo que va de la temporada —que comenzó en septiembre ya se registran 16 expulsiones que involucran a cerca de 38 personas, cifra que supera ampliamente el promedio anual histórico, que bordea los 10 casos.
La principal causa de expulsión sigue siendo el uso de fuego o fuentes de calor, una amenaza directa ante el riesgo de incendios forestales. Desde el megaincendio de 2011-2012, que marcó profundamente al parque, no se ha registrado otro evento de esa magnitud, pero las condiciones climáticas actuales y el aumento sostenido de visitantes generan inquietud.
El incremento del turismo es evidente. Esta temporada presenta un alza del 13% en comparación con años anteriores, y se han registrado jornadas con hasta 3.000 ingresos en un solo día. Entre enero y octubre del año pasado, el parque ya acumulaba alrededor de 280 mil visitantes.
A pesar del compromiso del personal, el número de guardaparques por turno —alrededor de 50 funcionarios— resulta limitado frente a miles de visitantes diarios y más de 220 kilómetros de senderos. Además, muchos deben atender rescates o emergencias médicas, lo que reduce la capacidad de fiscalización en otros sectores.
La detección de infracciones proviene tanto de guardaparques como de guías y operadores turísticos, quienes cumplen un rol clave en la vigilancia preventiva.
Frente a este escenario, CONAF anunció nuevas estrategias. Una de ellas es establecer límites diarios de visitantes en sectores críticos como Base Torres, donde se proyecta fijar un máximo de ingreso diario para resguardar tanto la experiencia turística como la capacidad sanitaria y operativa del sector.
También se está fortaleciendo el sistema tecnológico de control. Las entradas se adquieren mediante plataforma digital con código QR, válido hasta por tres días. Sin embargo, existen dificultades para contabilizar con exactitud todos los ingresos, ya que hay sectores con acceso público fuera de horarios de control y casos de falsificación o duplicación de códigos.
Con la reciente instalación de conectividad satelital en sectores de montaña, se realizarán fiscalizaciones aleatorias para verificar códigos QR y mejorar la trazabilidad de visitantes, especialmente en caso de emergencias o rescates.
Además, se ha reforzado la coordinación con Senapred, la Dirección Meteorológica y otros organismos para emitir alertas más específicas ante condiciones climáticas adversas, considerando los constantes cambios de clima y microclimas al interior del parque.
El director también destacó que el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), que comenzó a operar este año bajo el Ministerio del Medio Ambiente, traerá mayores facultades para fiscalizar y sancionar malas prácticas dentro de los parques nacionales.
Las prohibiciones ya están claramente establecidas: no hacer fuego en lugares no habilitados, no fumar en zonas restringidas, no ingresar con mascotas, no alimentar fauna silvestre y no bañarse en lagos o lagunas. Sin embargo, las autoridades buscan reforzar la información sobre las penalidades para quienes incumplan estas normas.
Desde CONAF reiteraron que el cuidado del parque no depende solo de la fiscalización, sino también de la conciencia de quienes lo visitan. Torres del Paine no solo es un atractivo turístico de talla mundial, sino también parte del patrimonio natural de la región y del país.
La invitación es clara: informarse antes de visitar, respetar las normas y entender que cada conducta irresponsable pone en riesgo no solo la experiencia propia, sino también uno de los tesoros naturales más importantes de Magallanes.













