Una innovadora iniciativa de economía circular se desarrolla en la región de Magallanes a través de Patagonia Circular, empresa que desde hace aproximadamente tres años trabaja en el reciclaje de distintos tipos de plásticos para transformarlos en un material conocido como eco-madera, una alternativa sustentable y duradera que puede utilizarse en diversas aplicaciones.
La directora ejecutiva de la empresa, Bernardita Ortiz, explicó que el proyecto surgió como una respuesta a las dificultades que tiene la región para trasladar residuos a otras zonas del país debido a su ubicación geográfica. “Nuestra región tiene una particularidad que es la distancia y la geografía, que en muchos sentidos funciona como una isla. Todo lo que entra cuesta mucho sacarlo como reciclaje a otras regiones, por lo que buscamos una solución local para aprovechar nuestros propios residuos”, señaló.
En Patagonia Circular se reciclan plásticos provenientes de distintos sectores, incluyendo residuos domiciliarios, envases depositados en puntos verdes, canastos de verdulerías y materiales de industrias como la salmonicultura, además de elementos como boyas, flotadores, tapas y etiquetas de envases. Gran parte de estos materiales son recolectados a través de gestores locales, empresas y programas de reciclaje comunitario.
Todo ese plástico es procesado para crear eco-madera, un material elaborado completamente con plástico reciclado que destaca por su alta durabilidad frente a las condiciones climáticas. A diferencia de la madera tradicional, este producto no se pudre al estar expuesto a la intemperie. Entre sus principales usos se encuentran la fabricación de muebles, pisos de terrazas, pasarelas, cercos y otras estructuras que requieren mayor resistencia.
La empresa comenzó como muchos emprendimientos regionales, financiándose inicialmente con recursos propios y posteriormente accediendo a fondos de innovación y programas de apoyo de instituciones como Corfo. Gracias a estos apoyos, la firma ha podido incorporar nuevas tecnologías y desarrollar productos adaptados a las condiciones de la región.
Uno de los proyectos recientes de la compañía incluye la colaboración con universidades y especialistas en ingeniería de materiales para mejorar sus procesos productivos. En ese contexto, actualmente se encuentra realizando una pasantía en la empresa Tambi, estudiante de ingeniería de materiales y negocios de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos.
La joven llegó a Magallanes tras conocer el trabajo de Patagonia Circular a través de la plataforma LinkedIn. “Quería aprender más sobre el proceso de Patagonia Circular porque es algo muy interesante y único de aquí. La economía circular es un tema que me interesa mucho y esta empresa tiene un enfoque muy especial”, comentó.
Su estadía en Punta Arenas es financiada por la beca Morehead-Cain de su universidad, un programa que apoya a estudiantes que desean desarrollar proyectos o experiencias fuera del ámbito académico tradicional. “La beca paga los vuelos y los gastos necesarios para poder venir a aprender y trabajar en este proyecto”, explicó.
Durante su pasantía, la estudiante colabora en el desarrollo de nuevos materiales y mezclas de plásticos, proceso en el que también se busca incorporar herramientas de inteligencia artificial para optimizar las características de los productos, por ejemplo mejorar propiedades como la resistencia o las superficies antideslizantes.
Para Bernardita Ortiz, este tipo de colaboraciones son clave para el desarrollo regional. “En Chile casi no existen carreras de ingeniería en materiales, y además Tambi tiene formación en negocios, lo que permite integrar la visión técnica con la del mercado. Es muy importante generar estas vinculaciones con universidades extranjeras”, indicó.
Actualmente, la planta de Patagonia Circular se encuentra ubicada en Punta Arenas, detrás del mall de la ciudad, mientras que sus productos se comercializan a través de una alianza con la ferretería El Águila, donde los clientes pueden adquirir directamente los materiales o encargar productos personalizados.
Con este modelo, la empresa busca no solo reducir residuos plásticos en la región, sino también generar nuevas oportunidades productivas y laborales, transformando lo que antes era basura en materiales de larga vida útil para la comunidad.













