La incertidumbre volvió a instalarse en el sector del hidrógeno verde luego de que se conociera una decisión —aún no definitiva— que podría frenar la ampliación de infraestructura clave en Punta Arenas. Desde la industria advierten que el panorama no solo complica la proyección energética, sino que impacta directamente en la competitividad regional y nacional.
En conversación con Radio Magallanes, Salvador Harambour,director ejecutivo de la Asociación Gremial H2V Magallanes, señaló que la noticia “no es buena para el hidrógeno” y que el país enfrenta un desafío urgente: mejorar su competitividad. “Eso se construye sobre varios factores. Uno es la infraestructura, donde tenemos un déficit muy serio. Otro es mejorar la eficiencia de las futuras plantas, y también debemos perfeccionar los regímenes arancelarios para competir internacionalmente”, explicaron.
Cuña 12
El diagnóstico es claro: la demanda global por amoníaco verde no crece al ritmo esperado y el mercado se volvió más competitivo. En ese contexto, cualquier retraso local puede resultar decisivo. “Nuestras demoras en permisos y aprobaciones ambientales nos están dejando fuera del mercado”, advirtieron.
El análisis no se limita al hidrógeno. La situación, aseguran, representa un retroceso más amplio para Punta Arenas. “La ciudad necesita mirar el futuro con optimismo, pero no podemos quedarnos esperando a que otros hagan la pega. Tenemos que hacerla nosotros. Esto es una piedra más en el zapato”, plantearon.
Consultados sobre qué esperan como empresa, señalaron que confían en que la decisión pueda revertirse, pero reconocen que el desafío excede al Puerto Mardones. “Con Mardones solo no basta. Necesitamos construir otras facilidades portuarias. Si no se amplían los puertos, se afecta toda la industria: hidrógeno, turismo, recepción de carga. La región necesita mejor infraestructura, sin excepción”.
Sobre plazos o escenarios de reversión, fueron categóricos: no existe información clara. “No tengo idea, desconozco cuáles son los procesos que faltan”, señalaron, marcando la incertidumbre que domina al sector.
Mientras tanto, la preocupación se instala en una región que busca consolidarse como polo energético, pero que enfrenta un cuello de botella decisivo: la infraestructura que todavía no llega al ritmo que la industria requiere.












