En el marco del Día Mundial de la Concientización del Delirium, especialistas del Hospital Clínico Magallanes destacaron la importancia de visibilizar este síndrome clínico, que afecta principalmente a personas hospitalizadas y adultos mayores, pero que también puede presentarse en otras edades.
La geriatra Paola Balcázar Valdés explicó que el delirium corresponde a un estado agudo de confusión en el que el cerebro se desorienta temporalmente, provocando cambios en la conciencia, la atención y el comportamiento de los pacientes.
“Es un cuadro que muchas veces se confunde con otros conceptos, como el delirio o incluso con el delirium tremens asociado al alcoholismo. Sin embargo, el delirium es un síndrome clínico que puede aparecer cuando una persona se hospitaliza por una enfermedad aguda, como una neumonía o una infección”, explicó la especialista.
Según detalló, es frecuente que familiares visiten a un paciente hospitalizado que hasta hace poco era completamente autovalente y lo encuentren desorientado, sin saber qué día es o cómo llegó al hospital. Situaciones similares se observaron con mayor frecuencia durante la pandemia, especialmente en pacientes internados en unidades de cuidados intensivos.
La médica advirtió que el delirium es un problema relevante en salud pública, ya que puede aumentar el riesgo de complicaciones e incluso la mortalidad si no se maneja adecuadamente.
“Si el delirium no se resuelve, puede aumentar la mortalidad del paciente. Por eso es fundamental prevenirlo y, si aparece, tratarlo lo antes posible para que se resuelva en el menor tiempo posible”, señaló.
El cuadro puede manifestarse de distintas formas. En algunos casos los pacientes presentan agitación, alucinaciones o desorientación, mientras que en otros permanecen excesivamente somnolientos o con baja interacción con el entorno. Este último tipo, conocido como delirium hipoactivo, suele ser más difícil de detectar y puede tener un mayor riesgo de complicaciones.
Entre los principales factores que pueden desencadenar delirium se encuentran las infecciones, el dolor no controlado, la deshidratación, el uso de ciertos medicamentos y los cambios bruscos en el entorno, como ocurre durante una hospitalización.
Sin embargo, la especialista destacó que la prevención y el tratamiento inicial no se basan principalmente en medicamentos, sino en medidas ambientales y de acompañamiento.
“El manejo más efectivo es no farmacológico. Es fundamental que el paciente esté acompañado por familiares, que tenga un calendario o un reloj visible, que pueda usar sus lentes o audífonos si los necesita y que se mantenga orientado en el tiempo y el espacio”, explicó.
Asimismo, la movilización temprana de los pacientes, el trabajo de kinesiólogos y terapeutas ocupacionales, junto con la estimulación cognitiva y la educación de las familias, forman parte de las estrategias clave para prevenir este cuadro.
La geriatra también señaló que el delirium no solo ocurre en hospitales. En la comunidad puede presentarse, por ejemplo, en adultos mayores que desarrollan una infección urinaria o presentan deshidratación, situaciones que a veces se manifiestan inicialmente con cambios de conducta o confusión.
Finalmente, la especialista recalcó que no todos los olvidos o problemas de memoria en adultos mayores corresponden necesariamente a demencia, aunque sí es importante observar ciertos signos de alerta, como dejar el gas encendido, quemar alimentos con frecuencia o presentar desorientación persistente.
Desde el equipo de salud se insistió en la necesidad de informar a la comunidad sobre este síndrome, ya que su detección temprana y el apoyo de las familias pueden marcar una diferencia importante en la recuperación de los pacientes.













