El Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Juventudes, el principal instrumento institucional y una de las fuentes más relevantes para comprender las condiciones, percepciones y realidades de las personas jóvenes que residen en Chile. El estudio entrega información clave para la formulación e implementación de políticas públicas, programas e iniciativas orientadas a este segmento de la población.
A nivel iberoamericano, la Encuesta Nacional de Juventudes se ha consolidado como un referente por su continuidad y periodicidad ininterrumpida. En sus once ediciones ha abordado temáticas centrales para la vida juvenil, como educación, trabajo, participación social y política, salud sexual y mental, violencia, vivienda y prácticas económicas, permitiendo analizar la evolución de las condiciones objetivas y subjetivas de las juventudes chilenas a lo largo del tiempo.
En la Región de Magallanes, la encuesta consideró una muestra de 404 casos, representativos de 36.362 jóvenes, equivalentes al 0,9% del total nacional. Entre los principales resultados destaca que el 86,9% de las y los jóvenes de la región se declara satisfecho con su vida en general, cifra superior al promedio nacional (81,3%). En contraste, un 26,0% manifestó satisfacción con la democracia en Chile, levemente por debajo del 28,8% registrado a nivel país.
En materia de participación y ciudadanía, el estudio revela una alta implicancia social: el 70,7% de las juventudes participa activamente en organizaciones sociales, superando el promedio nacional. Asimismo, el 51,0% considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno y el 73,2% está de acuerdo con controlar la difusión de noticias falsas en medios de comunicación y redes sociales.
En el ámbito educativo y laboral, el 31,9% de las y los jóvenes cuenta con educación superior profesional completa o incompleta. Respecto al financiamiento de estudios, el 46,9% accedió a gratuidad, cifra menor al promedio nacional (57,3%). En cuanto al empleo, un 18,0% trabaja como asalariado sin contrato, porcentaje significativamente inferior al promedio país (29,2%), mientras que un 20,3% se desempeña por cuenta propia. Además, solo el 6,5% de las juventudes regionales no estudia ni trabaja, frente al 10,0% a nivel nacional.
En relación con las condiciones de vida y la salud, el 40,9% declaró que sus ingresos mensuales le permiten invertir, superando el promedio nacional. No obstante, persisten desafíos relevantes: el 10,6% presenta sintomatología ansiosa y/o depresiva severa; el 12,0% manifiesta angustia emocional frente al cambio climático; y un 34,3% ha sido víctima de violencia física, mientras que el 44,8% declaró haber sufrido violencia psicológica
El estudio también aborda aspectos familiares y relacionales. El 91,0% de las y los jóvenes utilizó algún método anticonceptivo en su primera relación sexual; el 17,8% tiene hijos o hijas vivos; y entre quienes no tienen descendencia, el 71,5% manifiesta el deseo de tener al menos un hijo o hija en el futuro. Además, un 13,0% señaló estar a cargo de cuidados directos de otra persona sin recibir remuneración.
Al respecto, la directora regional de INJUV Magallanes y Antártica Chilena, Carla Cifuentes Vladilo, destacó la relevancia de estos resultados para la toma de decisiones: “Estos datos son fundamentales para comprender las realidades y desafíos que enfrentan las juventudes de nuestra región. Nos permiten identificar fortalezas, como la alta satisfacción con la vida y la activa participación social, pero también visibilizar problemáticas que requieren atención, como la salud mental y las condiciones laborales”.
La autoridad agregó que contar con esta evidencia “entrega una base sólida para planificar políticas públicas y diseñar intervenciones con pertinencia territorial, asegurando que las acciones respondan de manera efectiva a las necesidades de las y los jóvenes de Magallanes”.
En conclusión, la Encuesta Nacional de Juventudes evidencia en la región altos niveles de satisfacción vital y participación social, junto con desafíos persistentes en salud mental, violencia y empleo, configurándose como una herramienta clave para orientar el desarrollo de políticas públicas enfocadas en las juventudes de Magallanes y del país.













