La necesidad de mayor apoyo estatal, capacitación digital y herramientas concretas para fortalecer el trabajo territorial fueron parte de los temas abordados por dirigentas sociales durante una extensa conversación centrada en el rol de las organizaciones vecinales y la escasa participación de jóvenes en la dirigencia comunitaria.
En la instancia, Raquel Alvares reflexionó sobre las dificultades que enfrentan actualmente las juntas de vecinos, especialmente por la falta de recursos y el debilitamiento de los espacios comunitarios tras la pandemia.
“Nosotros no tenemos recursos. Solamente sobrevivimos con las cuotas y el arriendo de las sedes, pero esos arriendos han disminuido mucho en los últimos años. Y si no arrendamos, no podemos funcionar”, señaló.
La dirigenta explicó que uno de los principales desafíos es atraer a las nuevas generaciones a las organizaciones territoriales. A su juicio, hoy los jóvenes y familias trabajan largas jornadas y no encuentran espacios atractivos donde participar.
“Tenemos que ofrecer talleres, capacitaciones y actividades, pero todo hoy depende de proyectos. Antes había más apoyo para reforzamiento escolar, nivelación de estudios y talleres comunitarios. Eso permitía que la gente se acercara a la junta de vecinos”, comentó.
Alvarez recordó que muchas mujeres lograron terminar sus estudios gracias a programas desarrollados en las sedes vecinales, permitiéndoles posteriormente emprender y generar ingresos propios.
Otro de los puntos críticos abordados fue la brecha digital que afecta especialmente a dirigentes mayores y organizaciones pequeñas. Según explicaron, gran parte de los trámites y postulaciones se realizan actualmente de manera online, sin existir acompañamiento suficiente para quienes no manejan herramientas tecnológicas básicas.
“Nos piden hacer proyectos, subir documentos y usar plataformas, pero no enseñan qué es Word o Excel. Eso es lo que realmente se necesita aprender”, afirmaron durante la conversación.
Incluso señalaron que muchas agrupaciones deben pagar entre 100 mil y 150 mil pesos para que terceros elaboren proyectos o realicen postulaciones a fondos públicos.
En ese contexto, destacaron que dirigentes sociales han debido autogestionar capacitaciones y espacios de apoyo tecnológico. “Ayer estuvimos equipando cinco computadores para enseñarles a dirigentes que no saben usar nada. Es necesario”, comentaron.
Asimismo, cuestionaron que las capacitaciones impulsadas desde instituciones públicas suelen ser demasiado teóricas y alejadas de la realidad cotidiana de las organizaciones sociales.
“La municipalidad hizo capacitaciones, pero eran muy teóricas. Nosotros no somos contadores auditores. Necesitamos herramientas simples y prácticas”, indicaron.
Durante el diálogo también surgió una crítica hacia los partidos políticos y su escasa vinculación con el trabajo comunitario. Los participantes plantearon que las colectividades podrían acercarse más a la ciudadanía mediante talleres gratuitos de educación cívica, formulación de proyectos y liderazgo social.
“Una manera de acercarse a la gente es impartiendo talleres gratuitos para aprender proyectos, educación cívica y entender cómo funcionan las instituciones”, se señaló.
Finalmente, las dirigentas reiteraron la importancia del trabajo comunitario y el rol que cumplieron las organizaciones territoriales durante la pandemia, cuando muchas veces fueron las propias juntas de vecinos quienes canalizaron ayuda social, alimentos y apoyo a familias vulnerables.
“La mitad de lo que avanza nuestra sociedad regional o comunal es gracias al trabajo de los dirigentes sociales”, concluyeron.













