El caso “Sin Fronteras” representa uno de los golpes más importantes propinados a la criminalidad organizada en la Región de Magallanes en los últimos años. Este veredicto marca el fin de una estructura que operaba con una logística compleja en una zona estratégica para el contrabando.
La organización no solo se dedicaba al tráfico de cigarrillos, sino que funcionaba como una empresa criminal transnacional. Su éxito radicaba en:
Logística fronteriza: Aprovechaban la porosidad de los pasos no habilitados entre Chile y Argentina para ingresar mercancía ilegal.
Lavado de activos: Utilizaban negocios lícitos o movimientos de dinero para «limpiar» las ganancias obtenidas del contrabando, lo que permitió a la Fiscalía de Alta Complejidad elevar las penas.
El balance del proceso es contundente:
15 condenados en este juicio oral reciente. 6 condenados previamente en procedimientos abreviados (quienes usualmente aceptan los hechos a cambio de penas menores). Total: 21 integrantes de la banda fuera de circulación.
Este caso es un ejemplo de la efectividad de la Unidad de Alta Complejidad de Magallanes. Lograr condenas tras un juicio de dos meses demuestra una recopilación de pruebas robusta (interceptaciones telefónicas, seguimientos y peritajes contables de la PDI), algo difícil de sostener en procesos tan largos contra bandas con múltiples acusados.Asi lo revelo el fiscal Felipe Aguirre.
Este fallo envía una señal clara sobre el control de las fronteras australes. El contrabando de cigarrillos en Magallanes no es visto solo como una infracción tributaria, sino como la «caja chica» que suele financiar otros delitos más graves, como el tráfico de armas o drogas.












