Con el arribo de las últimas dotaciones a bordo del rompehielos Almirante Viel, el Instituto Antártico Chileno dio por finalizada la etapa estival de la 62ª Expedición Científica Antártica (ECA 62), una de las campañas más desafiantes a nivel logístico, pero altamente destacada en términos científicos y de cooperación internacional.
La expedición, desarrollada entre noviembre de 2025 y abril de 2026, contó con el apoyo de las Fuerzas Armadas de Chile Armada, Ejército y Fuerza Aérea además de la colaboración de países como Colombia y Perú, fortaleciendo la presencia latinoamericana en el Continente Blanco.
El despliegue incluyó también el trabajo del buque Betanzos, vuelos de Aerovías DAP y la operación de la lancha científica Karpuj, que permitió apoyar investigaciones oceanográficas y biológicas en la península Antártica. En paralelo, la base “Profesor Julio Escudero”, ubicada en Isla Rey Jorge, completó importantes mejoras en su infraestructura para enfrentar el invierno polar.
El director del INACH, Gino Casassa Rogazinski, destacó que la campaña permitió avanzar en investigaciones clave sobre la crisis climática, como el retroceso de glaciares, la colonización vegetal y la instalación de sensores en zonas remotas como el monte Vinson. Asimismo, subrayó la relevancia de las visitas de autoridades, entre ellas el canciller Francisco Pérez Mackenna, quien reafirmó el compromiso del país con el Tratado Antártico.
Durante la ECA 62 se desarrollaron 40 proyectos científicos en terreno, con la participación de 140 investigadores, de los cuales 64 fueron mujeres. En total, 119 mujeres formaron parte de la expedición en distintos roles, consolidando su aporte clave al desarrollo de la ciencia antártica.
En términos logísticos, se transportaron más de 10 toneladas de carga por vía aérea y más de 82 toneladas por vía marítima. Además, Punta Arenas se reafirmó como el principal centro de operaciones, brindando apoyo a cerca de 400 personas en condiciones extremas.
Uno de los hitos fue la instalación de sensores en la denominada “Antártica Profunda”, incluyendo el monte Vinson, lo que permitirá obtener datos en tiempo real sobre el cambio climático. Chile también apoyó a 13 programas antárticos internacionales y colaboró con países como Alemania, Estados Unidos, Corea del Sur y Brasil, entre otros.
Las investigaciones se extendieron a diversas bases, como “Bernardo O’Higgins” y “Yelcho”, además de campamentos científicos en distintos puntos estratégicos del territorio antártico.
La expedición también tuvo un fuerte componente educativo, con la participación de estudiantes ganadores de la Feria Antártica Escolar, quienes visitaron el continente como parte de su premio. Asimismo, se realizó una exposición sobre Gabriela Mistral en la base Escudero, conmemorando los 80 años de su Premio Nobel de Literatura.
Por segundo año consecutivo, la base Escudero permanecerá operativa durante el invierno, permitiendo continuidad en la investigación científica. Desde el INACH destacaron que este logro reafirma el liderazgo de Chile en la Antártica y el rol estratégico de Magallanes como puerta de entrada al continente.
El cierre de la ECA 62 consolida así una temporada marcada por la ciencia de alto nivel, la cooperación internacional y el fortalecimiento de la presencia chilena en uno de los territorios más desafiantes del planeta.













