La campaña de vacunación contra la influenza en la Región de Magallanes comenzó con cifras positivas, alcanzando un 7,7% de avance, superando el 7,15% del promedio nacional durante las primeras semanas desde su inicio el pasado 1 de marzo.
Este año la estrategia de inmunización comenzó de forma simultánea para todos los grupos objetivos, entre ellos adultos mayores, embarazadas, niños desde los seis meses, escolares, personas con enfermedades crónicas y personal de salud, lo que ha permitido que la cobertura avance de manera más equilibrada.
En la región existen cerca de 20 puntos de vacunación, distribuidos en centros de salud familiar, centros comunitarios y otros espacios habilitados para facilitar el acceso de la población. Además, equipos de salud también se trasladarán a jardines infantiles y establecimientos educacionales para inmunizar a los estudiantes, previa revisión de su historial en el Registro Nacional de Inmunizaciones.
Desde el sector salud recalcan que la vacuna contra la influenza forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones y cuenta con respaldo científico, recordando que el virus cambia cada año, por lo que la vacuna se actualiza para enfrentar las nuevas variantes que circulan en cada temporada.
Los especialistas también explican que, tras la vacunación, algunas personas pueden presentar síntomas leves como decaimiento, dolor corporal o fiebre, reacciones que son consideradas normales porque el organismo está generando defensas. Sin embargo, aclaran que la vacuna no provoca la enfermedad.
Asimismo, destacan que la inmunización no siempre evita completamente el contagio, pero sí reduce considerablemente el riesgo de desarrollar complicaciones graves, como neumonía o la necesidad de hospitalización, especialmente en personas con enfermedades crónicas o adultos mayores.
Finalmente, las autoridades sanitarias hicieron un llamado a vacunarse durante marzo y abril, con el objetivo de llegar protegidos al invierno, periodo en que aumentan los virus respiratorios. Junto con la vacunación, recomiendan mantener medidas preventivas aprendidas durante la pandemia, como lavado frecuente de manos, ventilación de espacios y uso de mascarilla en caso de síntomas respiratorios, para reducir los contagios y evitar el colapso de los servicios de urgencia.













