Un procedimiento de control realizado por Gendarmería en el Centro Penitenciario de Punta Arenas terminó con la detención de una mujer que intentó ingresar comprimidos de clonazepam ocultos entre sus prendas de vestir.
El hecho ocurrió durante el registro habitual de visitas, instancia en la que funcionarios detectaron un envoltorio sospechoso escondido en la polera de la mujer. Tras la revisión, se confirmó que se trataba de pastillas de un medicamento de uso controlado, cuya posesión e ingreso sin la documentación correspondiente constituye una infracción a la Ley 20.000.
La mujer fue puesta a disposición del Ministerio Público y posteriormente formalizada por microtráfico de sustancias psicotrópicas. Como medida cautelar, el tribunal decretó la prohibición de acercarse al recinto penitenciario mientras se desarrolla la investigación.
Desde Gendarmería reiteraron que los controles al ingreso del penal son permanentes y forman parte de las medidas destinadas a evitar el ingreso de drogas y otros elementos prohibidos, resguardando así la seguridad interna del establecimiento.
El caso vuelve a poner en debate la rigurosidad de los controles en recintos penitenciarios y la necesidad de fortalecer las medidas preventivas para impedir el tráfico de sustancias al interior de las cárceles.













