Cuatro días, cuatro etapas y una sola constante: la Patagonia en su estado más puro. Así se vivió la edición 2025 de la KARUKINKA Gravel Race, una de las competencias de gravel más australes y exigentes del planeta, que volvió a desafiar a los riders con rutas remotas, clima impredecible y un territorio que no concede tregua.
La carrera se desarrolló en el corazón de Tierra del Fuego y dejó postales imborrables de esfuerzo, viento, lluvia y superación personal, consolidando a este evento como una prueba de carácter más que de velocidad.
La primera etapa, entre Villa Cameron y la Hostería Las Lengas, en Lago Blanco, fue el punto de partida de la aventura. El clima cambiante, con viento frío y breves apariciones del sol, acompañó un recorrido técnico que permitió a los competidores comenzar a medir fuerzas frente a la geografía fueguina.
El desafío se intensificó en la segunda jornada, desde Lago Blanco hasta Caleta María, con 115 kilómetros y 1.800 metros de desnivel positivo. Las duras cuestas de Lago Deseado y el ascenso de Calados Genskowski pusieron a prueba piernas y concentración, en un día donde el gravel, la lluvia, el viento y el sol se combinaron sin aviso. La llegada a Caleta María, uno de los puntos más remotos del extremo sur, reafirmó el sello extremo de la competencia.
Para muchos, la tercera etapa fue derechamente “la etapa del sufrimiento”. El clima mostró su versión más hostil, con viento cortante, lluvia helada y bajas temperaturas, sumado a un trazado expuesto que no ofreció respiro. Subidas largas, rectas interminables y tramos de gravel que parecían no avanzar transformaron esta jornada en una verdadera prueba de resistencia mental. Superarla fue, para varios riders, un triunfo en sí mismo.
La carrera cerró con la cuarta etapa, entre Villa Pampaguanaco y Villa Cameron, un recorrido de 89 kilómetros y 600 metros de desnivel, que sobre el papel parecía más rápida. Sin embargo, el viento volvió a ser protagonista, con rachas sostenidas sobre los 60 km/h y ráfagas que superaron los 100 km/h, obligando a los competidores a avanzar inclinados sobre sus bicicletas. En esas condiciones extremas, Giorgio Natero se impuso con un tiempo de 5 horas, destacando en la jornada más ventosa del evento.
La KARUKINKA Gravel Race 2025 volvió a demostrar por qué es considerada una de las competencias más desafiantes del mundo. No solo por la distancia o el desnivel, sino por un entorno salvaje que exige adaptación, fortaleza mental y respeto por la Patagonia. Una carrera donde terminar es tan valioso como ganar, y donde Tierra del Fuego vuelve a confirmarse como un escenario único para el deporte de resistencia.












