En “Tribuna Magallánica” el doctor Javier Gaete, medico referente de ACV del hospital clínico, detallo que el término «ataque cerebral» o «ataque cerebrovascular» refleja de mejor manera la condición, ya que implica un evento agudo, potencialmente grave y urgente que afecta la circulación sanguínea en el cerebro (ya sea a través de arterias o venas, aunque principalmente de las arterias).
Existen dos tipos principales de ACV:
- Infarto cerebral (trombosis cerebral): Ocurre cuando una arteria se tapa por un coágulo. Representa entre el 80% y 85% de todos los casos en la región.
- Hemorragia cerebral (derrame cerebral): Se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe dentro del cerebro, provocando que la sangre salga hacia el tejido cerebral de forma brusca.
Los vasos sanguíneos se van dañando a lo largo del tiempo debido a diversos hábitos y patologías. Existen 10 factores de riesgo principales que explican casi el 90% del riesgo de sufrir un ACV:
Hipertensión arterial: Uno de los factores más importantes tanto para infartos como para hemorragias.Diabetes y colesterol alto. Enfermedades cardíacas: Como arritmias cardíacas o problemas coronarios previos.Salud mental: El estrés y la depresión han adquirido gran relevancia en los últimos años como factores de riesgo reconocidos. Sobrepeso y obesidad.Estilo de vida y hábitos:Fumar (factor de riesgo para infarto y hemorragia).Consumo excesivo de alcohol.Alimentación no saludable (exceso de grasas, frituras y falta de consumo de frutas y verduras).Inactividad física y sedentarismo.
El sedentarismo no afecta solo a la población adulta. Un estudio nacional realizado en niños, niñas y adolescentes entre 5 y 15 años reveló un panorama alarmante: casi el 60% de los menores en la región de Magallanes son sedentarios, sumado a altos índices de obesidad. La falta de hábitos saludables desde la infancia incrementa el riesgo de desarrollar hipertensión, problemas de glicemia y colesterol a una edad temprana.
En el Hospital Clínico de Magallanes, entre 240 y 280 personas se hospitalizan cada año a causa de algún tipo de ataque cerebrovascular (ACV) o ataque cerebral. La incidencia en la región se sitúa en aproximadamente 130 casos por cada 100.000 habitantes al año, una cifra que posiciona a Magallanes en el promedio nacional en comparación con otras zonas del país.
Como consecuencia de la presencia cada vez más precoz de estos factores de riesgo, a nivel mundial y nacional los ACV están aumentando en personas menores de 50 años.
El ACV representa actualmente la segunda causa de muerte en Chile y una de las principales causas de discapacidad en adultos, dejando secuelas que van desde la dependencia total para actividades básicas hasta la imposibilidad de retornar a la vida laboral o recreativa habitual. Además, el cuidado de estos mismos factores de riesgo es clave para prevenir patologías asociadas a la vejez, como la demencia y el Alzheimer.
Para la detección temprana y control, el sistema público de salud cuenta con el Examen de Salud Preventivo del Adulto (EMP), al cual toda persona mayor de 18 años puede acceder acercándose a su CESFAM correspondiente.
Existen tratamientos de urgencia —como la trombolisis, un medicamento disponible en el Hospital Clínico de Magallanes capaz de disolver coágulos—, pero su efectividad depende estrictamente de que se administren dentro de las primeras 4 horas y media desde el inicio de los síntomas. Ante la sospecha de un ACV, se debe llamar de inmediato a una ambulancia para asegurar el traslado oportuno al centro asistencial.













