La iniciativa contempla un primer embarque comercial entre fines de noviembre y comienzos de diciembre, con una travesía estimada de entre dos días y medio y tres días. El proyecto busca recuperar una conexión que permanece cerrada desde hace casi dos décadas y generar nuevas oportunidades para Magallanes.
Punta Arenas podría volver a tener una conexión marítima comercial directa con las islas Malvinas/Falkland, luego de casi 20 años sin operaciones regulares en esta ruta.
La iniciativa es impulsada por Naviera Easter Island, cuyo gerente general, Pablo Pacheco Mancilla, trabaja en la reapertura de este corredor comercial. El primer viaje estaría previsto para fines de noviembre o comienzos de diciembre, con una navegación estimada de entre dos días y medio y tres días.
El proyecto contempla inicialmente un viaje mensual, con operaciones desde el muelle Mardones de Punta Arenas y posterior llegada a distintos puntos de atraque en las islas.
Uno de los principales atractivos de esta iniciativa es su potencial económico. De acuerdo con las estimaciones entregadas por la empresa, la recuperación de esta ruta podría generar un intercambio comercial cercano a los US$20 millones anuales, actividad que actualmente se canaliza principalmente a través de Montevideo.
La apuesta no solo apunta al transporte de mercancías. También considera la instalación local de la naviera y la generación de alrededor de diez empleos directos, además de puestos de trabajo indirectos vinculados al transporte, abastecimiento, logística y operaciones portuarias.
La eventual reapertura de esta ruta representa una oportunidad para fortalecer el rol de Punta Arenas como plataforma logística y portuaria del extremo sur, recuperando además un vínculo comercial que históricamente tuvo relevancia para la región.
El desafío estará ahora en consolidar las condiciones operativas, comerciales y portuarias necesarias para que esta conexión pueda mantenerse en el tiempo y transformarse en una alternativa real para el intercambio de productos y servicios.
La pregunta que queda abierta es qué impacto podría tener esta nueva conexión marítima en el comercio, el empleo y la economía regional de Magallanes.













