Por: Luis Alberto Saldivia Silva; Especialista Diplomado en Seguridad Ciudadana y Prevención del Delito
El reciente aumento de la connotación social de la violencia y los alarmantes hallazgos de personas fallecidas bajo investigación en la comuna de Porvenir han encendido las alarmas en la Región de Magallanes. Para una comunidad históricamente caracterizada por el arraigo y la paz social, estos episodios generan un fenómeno criminológico adverso: la ruptura de la percepción de seguridad. Sin embargo, lejos de caer en el pánico colectivo, es imperativo que las autoridades, los especialistas y la ciudadanía analicemos el fenómeno desde una perspectiva técnica y con un enfoque de prevención del delito adaptado a la insularidad.
Desde el punto de vista del diagnóstico delictual, Porvenir no se enfrenta a las dinámicas del crimen organizado transnacional que vemos en el norte del país; se enfrenta a sus propias vulnerabilidades socioambientales territoriales. Por un lado, presenciamos la manifestación más extrema de la violencia de género, con incidentes graves de violencia intrafamiliar que escalan velozmente y que exigen de manera urgente una red de alerta temprana comunitaria y una respuesta de salud mental local e interinstitucional mucho más robusta. Por otro lado, los hallazgos de fallecidos en inmuebles abandonados o en la vía pública exponen una preocupante realidad de abandono social, consumo problemático de alcohol y drogas, y la existencia de «puntos ciegos» urbanos.
El aislamiento geográfico de la Provincia de Tierra del Fuego actúa aquí como un factor de riesgo crítico. La dependencia logística de Punta Arenas para peritajes policiales complejos de la PDI, los análisis del Servicio Médico Legal o las evacuaciones aeromédicas de urgencia ralentizan las capacidades de persecución penal en flagrancia y la atención de crisis en tiempo real. Cuando los tiempos del Estado son lentos en zonas extremas, la sensación de impunidad y el desamparo comunitario tienden a crecer.
¿Cómo se recupera la paz en Porvenir? La respuesta no radica únicamente en una mayor presencia policial reactiva, sino en la aplicación estricta de la prevención del delito ambiental y comunitaria. El municipio, utilizando las facultades de la Ley de Seguridad Pública Municipal, debe intervenir con máxima urgencia los inmuebles abandonados mediante exigencias de cierres perimetrales o demoliciones, eliminando los focos que operan como zonas de riesgo. Asimismo, los patrullajes mixtos nocturnos entre Carabineros e inspectores locales deben focalizarse en estas áreas periféricas críticas.
Finalmente, es imperativo que el Consejo Comunal de Seguridad Pública y la Subsecretaría de Prevención del Delito prioricen recursos para la provincia, implementando mayor tecnología de televigilancia y forzando la intervención rápida del Observatorio de Homicidios. La pérdida de vidas humanas en la isla debe ser el catalizador para un plan de seguridad pública robusto, oportuno y con identidad regional. Proteger a Porvenir es resguardar el futuro y la paz de toda Magallanes.
Luis Alberto Saldivia Silva Supervisor de Seguridad Coordinador Territorial de Orden Público Diplomado en Seguridad Ciudadana y Prevención del Delito 📞 Móvil: +56 9 3391 8774











