Por primera vez, el Estado chileno reunió a especialistas, equipos técnicos y representantes de organismos internacionales para abordar de manera específica la intervención con adolescentes involucrados en delitos sexuales, marcando un paso hacia el desarrollo de programas especializados que actualmente no existen en el país.
La iniciativa fue impulsada por el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, que realizó en Santiago el seminario “Abordaje de conductas de connotación sexual: claves para la intervención”, instancia enfocada en compartir evidencia, experiencias y lineamientos para futuras estrategias de reinserción diferenciadas.
Durante la actividad, la directora nacional del servicio, Rocío Faúndez García, señaló que la implementación de la reforma institucional entra en su etapa final con la incorporación del servicio en nuevas regiones del país, lo que permite avanzar hacia programas especializados según perfiles criminógenos específicos.
“Estamos dando pasos importantes para cumplir con todos los compromisos de la reforma avanzando hacia programas específicos para modificar la conducta delictiva respecto de ciertos grupos criminógenos”, afirmó la autoridad.
Uno de los principales consensos surgidos del seminario fue que los adolescentes vinculados a conductas sexuales de relevancia penal no constituyen un grupo homogéneo, por lo que requieren respuestas diferenciadas.
Por una parte, existen jóvenes que ingresan al sistema de reinserción tras cometer delitos sexuales. Según la evidencia presentada, la mayoría no desarrolla trayectorias persistentes en este tipo de delitos y frecuentemente registra antecedentes de victimización previa, situación que demanda intervenciones terapéuticas enfocadas en trauma, consentimiento y sexualidad, junto con procesos de responsabilización.
Por otra, el sistema enfrenta un fenómeno menos visibilizado: adolescentes que ingresan por otros delitos y desarrollan conductas sexuales problemáticas durante períodos de privación de libertad. Este escenario obliga a fortalecer protocolos de detección temprana, evaluación de riesgo e intervención especializada al interior de los centros.
Desde la Fundación Paicabí, el profesional Daniel Bruna destacó la necesidad de comprender estas conductas desde trayectorias marcadas por vulneraciones previas y no solo desde una lógica sancionatoria.
Hasta ahora, adolescentes vinculados a delitos contra la integridad sexual recibían intervenciones dentro de programas generales de reinserción. El seminario evidenció que una de las principales falencias del sistema radica en la ausencia de modelos especializados y homogéneos.
En respuesta a ello, el Servicio presentó lineamientos construidos a partir de una consultoría desarrollada entre 2025 y 2026 junto a UNICEF y el Centro UC Justicia y Sociedad. La propuesta contempla herramientas diagnósticas específicas para evaluar riesgo en delitos sexuales, fortalecimiento terapéutico en trauma y consentimiento, estrategias de prevención de reincidencia y capacitación especializada para equipos técnicos.
El investigador Ulda Omar Figueroa Ossa subrayó que la evidencia muestra una población altamente heterogénea, por lo que una única estrategia de intervención resulta insuficiente.
La jornada, realizada el 26 de mayo en Santiago, reunió a más de un centenar de profesionales en modalidad presencial y remota. Entre los expositores participaron investigadores, representantes de organizaciones especializadas y expertos del sistema penal adolescente.
Uno de los temas centrales fue la baja tasa de reincidencia sexual entre adolescentes en comparación con la reincidencia delictiva general, aspecto que especialistas consideran clave para diseñar políticas públicas más efectivas.
Los participantes coincidieron en que la especialización de equipos, el enfoque basado en evidencia y la coordinación entre instituciones serán determinantes para construir intervenciones más eficaces y reducir riesgos futuros en adolescentes que presentan conductas sexuales problemáticas.













